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jueves

Actividad módulo IV:

En esta ocasión, continuamos con el tema que se trató en el artículo anterior y seguimos el hilo de la actuación hacia el diseño de una actividad que complemente nuestra labor de prevención del acoso escolar y mejora de la convivencia en el aula.
De Adda garrido - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=30082899


  1. Vamos a recordar el caso y el protocolo que se siguió..
  2. Vamos a establecer cómo es el aula.
  3. Vamos a concretar los objetivos que pretendemos alcanzar.
  4. Vamos a explicar cómo y por qué lo llevaremos a cabo.

Aunque los pormenores del caso están debidamente reseñados en dicha entrada, no está de más recordar que nos encontramos con un aula de 28 alumnos de 11 años con un 54% de chicas, en el que una alumna está sufriendo acoso escolar respondiendo a un perfil de víctima activa. Además, se detectan casos de aislamiento. Pero, por fortuna el ambiente, el clima de trabajo, es en general bueno y contamos con individuos prosociales, dos alumnas y un alumno.


La intervención, como se detalló, básicamente consiste en:

  • Comunicar al departamento de orientación, al equipo directivo y al claustro (especialmente los miembros implicados en el curso de los afectados) la situación y buscar espacios de reunión para compartir información.
  • Así mismo, estudiar el Plan de Convivencia por si hubiere necesidad de aplicar alguna sanción disciplinaria (aunque con los datos recabados no parece en principio necesario).
  • Entrevistas con los implicados (recordemos que era especialmente necesario en la entrevista con la alumna 24 recabar información concluyente referida al ciberacoso).
  • A esto, le sigue el diseño de una actuación, basada especialmente en integrar en la misma a los individuos prosociales.
  • Ejecutar dicha actuación atendiendo a la necesidad de un seguimiento para confirmar su satisfactoria consecución.


Pero ahora se pide una actividad más precisa, que concretice todo lo referido en este curso. Sería interesante plantear unas jornadas que implicaran a todo el colegio, o desarrollar un “escuela dentro de la escuela” donde desarrolláramos el respeto. Pero creo entender que se pide algo más concreto, más “aterrizado” si se me permite el término y basado en el caso práctico.
Habría que tener presente en qué escuela se va a ejecutar esta actuación: El marco socio-económico en que está, los medios de los que dispone, alumnado, claustro... Pero desconocemos esa información. Vamos a suponer que es un "escuela promedio", si es que tal cosa existe, y suponer que no hay nada extraordinario en ella ni en su entorno que haga de debamos obrar de otra manera.
Centrémonos en el aula. Aunque este trabajo se realiza en principio "a ciegas", si nos retrotraemos al sociograma realiza a través de Sociescuela que servía como punto de partida, cabe destacar la idea general que se puede extraer de ella.

¿Y cuál es esta,pues, idea?

Por un lado, la clase presente un muy adecuado clima de trabajo, lo que puede hacer deseable que la actividad que desarrollemos pueda estar relacionada con el currículo. El hecho de enmarcar nuestra intervención dentro de una actividad revestida de una pátina académica puede hacer que genere menos rechazo. Esto es, por supuesto, modificable, y se explicita en esta ocasión, no porque sea la mejor opción de todas, sino porque dada la idiosincrasia de la clase podría dar buenos resultados.
El origen de esta intervención era el acoso que sufre la alumna número 24 pero no hemos de olvidar ni dejar de tener presente los casos de aislamiento.

¿Qué vamos a hacer entonces? (OBJETIVOS)

La idea es diseñar una actividad que sirve para mejorar las relaciones interpersonales de los alumnos y paliar el sufrimiento que produce a la alumna 24 la relación que tienen sus compañeros hacia ella. No sólo eliminaremos con una actuación directa esa situación, sino que con estas actividades buscamos que no se repitan en el futuro ni con ella ni con otros, dotando a los alumnos de habilidades sociales y proporcionándoles lugares donde desarrollar la empatia y las relaciones.
Implementaremos en clase como alternativa, como complemente al resto de estilos educativos que se llevan a cabo en el centro, dos dinámicas de trabajo. Por un lado introduciremos  flipped classroom y, por el otro, trabajo por proyectos. Para el trabajo por proyectos, se elaborarán grupos de trabajo con individuos prosociales repartidos entre grupos con el sujeto acosado y con sujetos con riesgo de acoso.

¿Por qué flipped classroom?
La idea es poner en valor las cualidades de nuestros alumnos para que se valoren a ellos mismos y se valoren entre ellos. Posibilitar  que los alumnos se den a conocer a través de textos escogidos por ellos mismos compartiéndolos con sus compañeros. Al cambiar la manera de trabajar, la alumna víctima-agresiva podrá mostrarse a sus compañeros dentro del ámbito académico de una manera menos rígida. Y los alumnos que sufren riesgo aislamiento podrán “darse a conocer” y quizá encontrar nexos en común con otros alumnos.
¿Para qué flipped classroom?
El hecho de que todos y cada uno de los alumnos tome el protagonismo y las riendas de la clase nos va a servir, o al menos debería servirnos, para que muestren al resto sus facetas más positivas y destacadas.

¿Cuándo y cómo hacemos flipped classroom?
Cada semana, dedicaremos dos sesiones del área de Lengua Castellana y Literatura a que un alumno comparta con nosotros, con toda la clase, un texto de su elección. Dependiendo de la elección del alumno, ese texto puede leerlo, fotocopiarlo y pasar una copia a cada compañero, proyectarlo o hacerlo llegar a sus compañeros por otros medios (según las posibilidades del aula y del centro). El texto puede ser de cualquier tipo: cuento, poesía, teatro, cómic, una canción, un artículo de un blog… El único requisito es que  no sea demasiado extenso para que o bien en clase o bien en sus casas, todos los alumnos puedan leerlo sin dedicarle más de cinco minutos a una primera lectura.
El alumno puede, si lo desea, compartir con la clase por qué ha escogido ese texto, nuevamente, de la manera que quiera (exponiéndolo delante de todos, a través de un breve texto, de un vídeo…).
Pero no hemos de olvidar el carácter y dimensión curricular que ha de tener esta actividad. Por ello, lo que sí es obligatorio es que el alumno plantee a la clase tres preguntas relacionadas con la comprensión del texto.
El profesor actuará de guía durante la actividad e intentará promover el debate y la discusión razonada de las respuestas así como, quizá, planteará otras.
De este modo, no sólo trabajaremos la comprensión lectoras, sino que el alumno podrá manifestarse a sus compañeros compartiendo textos que le gusten.

¿Por qué trabajar por proyectos?
Además de todo lo que refiere la abundante bibliografía al respecto, en esta clase va a resultar especialmente interesante trabajar con proyectos para que las relaciones interpersonales de los alumnos mejoren.
By Blue Plover - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=26096535

¿Para qué trabajar por proyectos?
La idea es generar para la alumna un clima de compañerismo más propicio que le sirva para moderar sus impulsos, mejorar su concepto de la clase y de sus compañeros y que sus propios compañeros mejores el concepto que tienen de ella. Además, a los alumnos en riesgo de aislamiento les proporcionaremos más espacio para 

¿Cuándo y cómo trabajar por proyectos?
Introduciremos esta forma de trabajo no como sustitutivo o remplazo de otras, sino como complemento, sin olvidar que el fin primero en esta ocasión es el de mejorar las convivencia dentro del aula. Para ello dedicaremos una unidad didáctica del temario de Ciencias Sociales y trabajaremos de esta manera hasta alcanzar los objetivos curriculares de la misma.

Haciendo los grupos:
Las clase, recordemos, de 28 alumnos y alumnas, se dividirá en 6 grupos a discreción del maestro o maestra. 4 grupos serán de cinco alumnos y 2 grupos de 4 alumnos.
La alumna 24 estará en uno de los grupos de 5, acompañada de uno de los dos chicos con los que manifiesta sentirse a gusto, con el alumno 12 (si es que no es el mismo que refiere ella, que dada la información que da el sociograma no hay manera de saberlo) y con la alumna 19.
La idea es crear un grupo que la proteja, pero a la vez la ayude a regularse, y la permitiéndola así progresivamente integrarse en la clase.
La alumna 1 (la otra alumna prosocial) estará en un grupo de 5 con al menos alguien por quien manifieste y le haya manifestado afinidad (y que no muestre rechazo a 8, 10 y 14) y los dos alumnos con riesgo de bulliying (8 y 10) y la alumna 14. De este modo crearemos un grupo donde haya “comodidad” y “cordialidad” permitiendo a los 3 alumnos de riesgo establecer lazos entre ellos y con alumnos prosociales.
Recalco que el “quinto” miembro de cada uno de los grupos referidos arriba debería ser en la medida de lo posible alguien que no haya mostrado rechazo por los alumnos de su propio grupo.
El resto de grupos se realizará teniendo en cuenta el sociograma de tal manera que haya un equilibrio entre relaciones existentes y relaciones que podría ser bueno hacer que surgieran o se reforzaran.
Trabajando en equipo:
Vamos a hacer que el alumnado trabaje la lección referida a la geosfera. El culmen del proyecto será que cada grupo realizará un panel informativo sobre una superficie de cartón pluma con un resumen de la lección que se expondrá en los pasillos del centro.
El maestro entregará la misma documentación a cada grupo, que consistirá en un dossier que contenga información general sobre la geosfera, información sobre las capas de la geosfera, un informe sobre la deriva continental, otro sobre volcanes y terremotos y finalmente un dossier con mapas conceptuales, esquemas, fotografías y bibliografía y webgrafía.
Los grupos reparten los dossieres (los grupos de cuatro reparten el dossier de mapas conceptuales etc, entre todos sus componentes). Cada alumno ha de trabajar sobre su dossier, realizando un resumen… seleccionando contenidos… con idea de plasmarlo en el panel informativo. La idea es que cada uno trabaje individualmente su contenido y luego lo exponga y defienda frente a su propio grupo.
Luego, todos los componentes del grupo han de realizar el panel con lo que hayan seleccionado y trabajado de todos y cada uno de los dossieres. La elaboración, estructura y realización final, queda de nuevo supeditada a las decisiones que tome el grupo.
Cuando hayan realizado el panel, todos los alumnos deben leer leer todos los dossieres y responder unas preguntas que proporciona el profesor, individualmente.
Los paneles se exponen y los alumnos los consultan, comentan y evalúan en grupo.
Todas las sesiones que sean necesarias para este trabajo (presumiblemente con 6 sesiones podría ser suficiente) se llevarán a cabo en clase, donde el profesor o profesora supervisará el trabajo y pondrá el acento no tanto en la consecución curricular del trabajo sino en cómo adoptan las decisiones y valoran y respetan las aportaciones propias y de sus compañeros.

 Con la ayuda y consenso de todo el profesorado, del equipo directivo y de las familias, aun cuando no estuvieren directamente implicado, podemos hacer que a través de la manifestación de facetas del alumnado que normalmente no muestran, se conozcan más unos a otros, propiciando el respeto, la empatía y las relaciones interpersonales, pilares fundamentales para mejorar la convivencia escolar.
Muchas gracias por haber leído hasta aquí. Espero vuestros puntos de vista, cuestiones, dudas, quejas y demás en la sección de comentarios :-D









Actividad 3 del módulo I del MOOC "Conviencia y acoso escolar".

Dentro del curso on-line masivo que se enmarca dentro de las medidas de la Comunidad de Madrid para mejorar la conviencia escolar, estudiamos un caso práctico que puedes consultar aquí.


A continuación, mi comentario del caso. 

Imagen de https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bullying_on_Instituto_Regional_Federico_Err%C3%A1zuriz_(IRFE)_in_March_5,_2007.jpg
¿Estos hechos pueden considerarse como acoso?

El caso de Adrián puede ser tipificado como acoso escolar.
Adrián está cambiando su comportamiento de manera negativa y existe un riesgo de exclusión dentro de la clase y riesgo hacia su integridad física.
Además, se percibe una clara intencionalidad por parte de los agresores y se ha producido de manera recurrente a lo largo de un periodo de tiempo que implica, al menos, 4 semanas. Así mismo, hay un manifiesto desequilibrio de fuerzas entre la víctima, que carece de habilidades sociales y no se enfrente a la agresión, y el agresor que ejerce su conducta apoyado por un grupo.
Se ha producido violencia física y verbal y la víctima se enmarca dentro del tipo pasivo mientras que los agresores son proactivos subtipo I y subtipo II.
Desde un punto de vista del contexto social, se puede observar acosador (Félix), cómplice (Irene), y reforzador (Gonzalo, Ana) y observadores (resto de la clase que le dan la razón en que sus compañeros obran mal, de forma velada); pero no existe la figura de ningún defensor o defensora.
¿Qué documentos o planes del centro deben contemplar y tener previstas este tipo de conductas?
Este tipo de situaciones han de contemplarse dentro del “Plan de Convivencia” del “Proyecto Educativo de Centro” y tratarse, además de siguiendo los pertinentes protocolos, de manera transversal en el currículo siguiendo pautas del “Plan de Acción Tutorial”.
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Dont_Bullying.jpg

¿Qué te parecen las reacciones del jefe de estudios y de la tutora?
Me parece que, aunque no son deseables, son reacciones lógicas, fruto de un exceso de carga de responsabilidades y de falta de medios, personales, materiales y temporales. En ningún momento creo que les mueva la mala fe ni un deseo de hacer dejación de sus responsabilidades, sino que les han sido impuestas otras (tareas y responsabilidades) más perentorias que hacen que este tipo de situaciones les genere estrés. Si lo pensamos detenidamente, son un intento de solventar el problema. Es decir, hay una intencionalidad buena. Pero no se les ha proporcionado el marco adecuado para llevarlo a mejor fin.
¿Qué medidas educativas y/o disciplinarias podrían activarse ante estos hechos?
Habría que hablar individualmente con las partes implicadas, observadores incluidos, sin juzgar, sólo haciendo ver lo errado del comportamiento de cada uno y lo acertado, si lo hubiere. Además, dialogando adulto-niño acerca de cómo habría que haber obrado y cómo hay que obrar a partir de ese momento.
Tras esas reuniones, estas conversaciones se deberían trasladar al aula para hacerlas en conjunto y alcanzar el compromiso de tener en “observación” el hecho para informar debidamente y hacer que no se repita.
Paralelamente, habría que trabajar con Adrián para que fuera ganando habilidades sociales y realizar estudios dentro del aula para conocer con qué alumnos se le pueden ir proporcionando espacios de acercamiento para que cree una red social que le ayude.
¿Qué opinas sobre los comportamientos de los alumnos?
Es un comportamiento que pasa desapercibido, y que incluso vemos “normal”. Lo atribuimos a “chiquilladas” e incluso por parte de los agresores podría percibirse como un mal entendido intento de “integrar” a Adrián, de hacerle vencer su “timidez”. Creo que, no obstante, todos estaremos de acuerdo en que es necesario prevenir esas conductas. Se dice a menudo que las dificultades que nos encontramos nos ayudan a forjar nuestro carácter y a crecer como personas. Puede ser cierto. Pero bastantes dificultades hay en nuestro camino, día a día, como para que convivir sea una desventaja.


lunes

Relación entre el uso de videojuegos y el rendimiento académico en la asignatura de Inglés.



A continuación comparto con vosotros la introducción, diseño y conclusiones de mi trabajo de fin de grado. No está reproducido íntegramente para no aburrir:

RELACIÓN ENTRE LOS HÁBITOS DE USO DE VIDEOJUEGOS Y EL RENDIMIENTO ACADÉMICO EN LA ASIGNATURA DE INGLÉS EN ALUMNOS DE TERCER CURSO DE EDUCACIÓN PRIMARIA.

Foto extraída de Wikimedia Commons.

JUSTIFICACIÓN:

Los videojuegos llevan varias décadas formando parte del ocio de nuestra sociedad y, mientras, seguimos anclados en el debate de si su uso es perjudicial o beneficioso para los jóvenes. Los expertos se polarizan entre considerar que causan fuertes trastornos de la conducta que derivan en comportamiento violentos y agresivos (Lin y Lepper, 1987; Loftus y Loftus, 1983) o que no sólo no causan mal alguno sino que además ayudan a la socialización (Estalló, 1994; Mcloure, 1986).
Pero su uso, ajeno a estas cuestiones, avanza más y más. ¿No será ya momento de trasladar el debate y estudio a otros ámbitos? Aceptemos el hecho de que los videojuegos como herramienta de ocio están presentes ya en nuestro día a día y forman parte de nuestra cultura y analicemos cómo nos influye usarlos.
Mi interés con este trabajo es, precisamente, relacionar el jugar con videojuegos y el aprendizaje del idioma inglés.
Pertenezco, según muchos autores consideran, a las postrimerías de la generación X (Coupland, 1991) y a los comienzos de la generación Y (Strauss y Howe, 1994). Entre partida y partida a las chapas, o al escondite, jugábamos en el ordenador al Spy-Hunter o al Bombjack.
Ya estudiábamos por aquel entonces inglés en el colegio. Se sabía que el inglés era el idioma del futuro. Pero, en clase, no hacíamos más que rellenar espacios en blanco y repetir una y otra vez “I am… You are…”.
No obstante, palabras y expresiones como insert coin, press start, take me to your leader, you have got the claw, a flawless victory, get ready, hurry up o game over significaban algo en nuestras jóvenes mentes.

Foto extraída de Wikimedia Commons.

Alguna relación parecía haber entre el hecho de que jugáramos a videojuegos y el que supiéramos más inglés del que se nos enseñaba. De manera intuitiva, parece claro.
De acuerdo a muchos paradigmas educativos, para el aprendizaje de cualquier área de conocimiento, no ya sólo de una lengua extranjera, un punto importante es el poder crear situaciones en que el alumno desarrolle su aprendizaje en la doble vertiente de poner en práctica lo ya aprendido y de crear la necesidad de aprender cosas nuevas (Willingham, 2011).
Por ello los videojuegos son un importante recurso motivador tanto de la práctica del inglés como de la necesidad de aprenderlo.
Los estudiantes de hoy en día, nacidos en la última década del S.XX, son nativos digitales (Prenski, 2001) y van a jugar a videojuegos queramos o no, pues se encuentran no sólo en las grandes consolas de sobremesa, sino en teléfonos móviles, televisores, relojes y un largo etcétera. Ya no podemos estar preocupados de si jugar le hará bien o no, sino que debemos centrar nuestra atención en cómo podemos hacer que ese uso sea beneficioso.
Muchos trabajos sostienen que un uso abusivo de los videojuegos perjudica notablemente al alumno (Lara, 2009; Mora, 2010) pero ¿de verdad consideramos que todos los que juegan a videojuegos abusan, en lugar de usarlos? ¿Qué pasa con el perfil medio de jugador, o con el jugador ocasional? Parece ser que otros autores entienden que su uso siempre baja el rendimiento escolar (Llorca M.A. et al, 2010).
Otros trabajos, aunque reconocen la relación que existe entre el uso y la mejora del rendimiento académico, no hallan que se mejore en las competencias con el inglés (Goldin, 2014), lo cual choca frontalmente con el sentido común, dado que el idioma en que se comercializan muchos de los juegos es el inglés.
Por todo esto expuesto, es mi interés, analizar la relación entre los hábitos de uso de videojuegos y el rendimiento académico en la asignatura de inglés en alumnos de tercer curso de educación primaria.

Objetivos:

a) Describir, gracias a una encuesta, los distintos aspectos del uso de los videojuegos por parte de los alumnos de tercer curso de primaria desde una perspectiva cualitativa y
cuantitativa: Días que juega, tiempo que dedica a cada sesión, tipo de plataformas que usa, títulos a los que juega y si lo hace, o no, en inglés.
b) Establecer una relación entre el uso de videojuegos y el rendimiento académico en inglés de manera cuantitativa y cualitativa analizando estadísticamente los datos recogidos.
c) Generar una base para facilitar futuros estudios de estas relaciones en otros grupos.

HIPÓTESIS:

Hoy día todos los niños y niñas juegan a videojuegos y éstos, se sirven del inglés como lengua vehicular debido a necesidades del mercado. El aprendizaje de una lengua, requiere práctica de lo aprendido y necesidad de aprenderlo. Es por ello que quienes jueguen moderadamente a videojuegos y en inglés, obtendrán mejores resultados académicos en esa asignatura.

DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN:

Para este trabajo se realiza un cuestionario a 54 alumnos de entre 8 y 9 años de edad que cursan 3.º de Educación Primaria en una localidad del sur de Madrid durante el curso 2013-2014, sobre una población total de 657 alumnos matriculados.
Este trabajo en sí mismo ya encierra un gran sesgo, pues incluso considerando para este estudio sólo los 117 alumnos de tercer curso, para una confianza de al menos el 90%, necesitaríamos escoger un muestra de más de 80 individuos. No obstante, a lo más que se pudo llegar fue a 54 alumnos.
Este cuestionario se elaboró con el software Word:Mac 2004 para Mac Os X 10.6. Consistió en una página en formato A5 donde se les preguntaba por su situación familiar y el tipo de uso que hacían de los videojuegos, referido al tiempo que empleaban en jugar, a qué tipo de juegos y de si lo hacían en español o inglés.
La dirección de Educación Primaria de centro dio la autorización para realizar el cuestionario en horario lectivo y el acceso y uso de las notas de inglés de los alumnos, siempre que se mantuviera el anonimato de los mismos.
Se entregó en clase a cada uno esta ficha para que la rellenaran in situ de forma individual. En primer lugar, se les leía todo el cuestionario y explicaba claramente qué es lo que se les pedía. Así mismo, se aclaraban las dudas que pudieran tener.
Tras unos minutos, entregaban la ficha completa y continuaban sus quehaceres.
Foto extraída de Wikimedia Commons.

CONCLUSIONES:

Si bien la muestra estudiada no tenía el volumen suficiente para ser tenida en cuenta, el tratamiento de los datos y los resultados ha resultado favorables. Concuerda con lo que dicen otros estudios de que jugar demasiado con videojuegos repercute en el rendimiento académico y, además, pone de manifiesto que sí existe relación entre jugar a juegos en inglés y unos buenos resultados académicos en esta asignatura.
Las bases para futuros estudios: el cuestionario, la hoja de cálculo, las tablas y los gráficos ya están dispuestos. Ya sólo faltaría una muestra más adecuada.

Este estudio espero quite la importante carga negativa y el halo maligno de misticismo que envuelve a los videojuegos y sirva a familias y educadores para introducirlos no ya como ocio, sino como parte del aprendizaje del alumno: Que pongan atención a los títulos que juegan, haciendo hincapié en incorporar aquellos creados específicamente con fines didácticos y, a su vez, animarlos a que escojan jugar en inglés; que centren su atención en fomentar un uso moderado y lúdico.
Al fin y al cabo, ahí están las tablas, gráficas y estadísticas, jugar unos tres días a la semana, menos de dos horas, en juegos en inglés, mejora el rendimiento académico de los alumnos.